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Las finales de ESL Masters desde dentro

Las Finales de la liga ESL Masters de Hearthstone empezaron para mí el jueves. Aunque hasta el domingo no jugaba mi partido de semifinales, tocaba estar a primera hora del viernes en el Movistar eSports Center para grabar contenido con el equipo de televisión de ESL. Así que mi aventura empezó con un viaje en tren desde Jerez de la Frontera a Madrid. Y sí, casi 72 horas antes de que acabara el torneo, ya estaba listo para jugarlo. Una exigencia que se acepta de buen grado porque da gusto participar en competiciones tan bien organizadas y con un nivel de profesionalidad máximo.

Nada más llegar, nos fuimos todos los jugadores a cenar. Y ésta es otra de las características que hay que destacar de la liga, el buen ambiente reinante entre todos los participantes. Un buen ambiente que es extensible a toda la comunidad de Hearthstone. Los compañeros que jugaban al día siguiente estaban, como es lógico, más nerviosos. Sin embargo, yo podía relajarme y disfrutar por unas horas y eso hice. Quedaba mucho fin de semana por delante y había que aprovechar.

Como ya he comentado, el viernes fue día de hacer Media Day en el recinto en el que se iba a disputar la prueba: el Movistar eSports Center. No se podía haber elegido un lugar mejor. Acorde al nivel del torneo y acorde también, al nivel de todo el equipo de ESL que estuvo trabajando con nosotros. No lo conocía y la verdad es que me sorprendió, al mismo tiempo que me llenó de orgullo por tratarse de la sede de mi Club. Saber que la organización a la que perteneces ha apostado de semejante forma por los eSports, dotando a la industria de un espacio que está llamado a ser referente en el sector, es algo que de verdad me produjo una satisfacción enorme. No quise desaprovechar la oportunidad y, en una de las salas de entrenamiento que habilitaron para nosotros, estuve practicando de cara a lo que se venía por delante.

Finalmente el sábado arrancaron los partidos. Yo, más nervioso que en la víspera, volví a dedicarme a entrenar sin perder de vista qué pasaba en el escenario. Tenía que conocer a mi rival pero, sobre todo, tenía que hacer el ejercicio de imaginarme qué era lo que me iba a esperar a mí en la Final. Reconozco que esa noche dormí mal. Me costó conciliar el sueño. Había visto que la situación imponía respeto. El público, las cámaras de televisión, los fotógrafos... cosas a las que no está uno habituado. Y entre tanto, debía preparar los mazos, estudiarme las listas de los rivales y enviar mi setup a ESL. Mucha toma de decisión y muchos nervios. Pero por fin llegó el gran momento. Por fin llegó el domingo.

Subirme a la tarima del estadio fue una sensación rara. Algo totalmente nuevo que tuve que interiorizar a pasos agigantados. Por muchos cascos que utilizases, el ambiente hacía que la insonorización no hiciera su efecto. Hubo que normalizar todo, como digo, a velocidad de vértigo. Pero lo hice. Y lo hice hasta el punto de que tuve 3 puntos de partido en la final ante Kaisercillo (antes había ganado a Krigam en semifinales). Desafortunadamente, los desaproveché . Como bien sabe todo el mundo a estas alturas, mi rival (y también amigo) se proclamó campeón. Merecido. Pero, pese a la derrota, me fui con un gran sabor de boca. La experiencia fue maravillosa y me ayudará en el futuro a ser mejor jugador. Porque, además de lo aprendido en las propias partidas, también he aprendido a relacionarme con los medios de comunicación (tuve que atender a muchos nada más acabar el partido), a jugar bajo presión, a entender las necesidades que tiene una liga como ESL Masters desde el punto de vista de comunicación y, sobre todo, a que, aunque sepas que juegas el domingo, desde el jueves por la noche tienes que estar dedicado a todo lo que te demanda el ser profesional de los eSports. Habrá que repetir en la temporada 2.