Oficinas centrales de Riot en Los Ángeles / Chris Yunker

Industria

Las 'revueltas' de Riot Games

Las oficinas centrales de Riot Games en Los Ángeles (EE. UU.) llevan meses en el foco de los medios especializados en deportes electrónicos. La empresa, fundada en 2006 por Brandon Beck y Marc Merrill, tiene, según LinkedIn, alrededor de 2500 empleados en 23 sucursales internacionales, pero es en su cuartel general donde los rioters (curiosamente, "amotinados" en inglés) han mostrado con mayor energía su descontento con algunas condiciones laborales.

Los trabajadores en huelga se reunieron en el párking de la compañía / Nathan Grayson / Kotaku

Ya en agosto del año pasado, la web Kotaku se hacía eco de un discurso interno donde Merrill, presidente de la compañía, entonaba el mea culpa por años de discriminación y mala praxis de algunos de sus subordinados. Se refería entre otras cosas a las denuncias de trabajadores que acusaban a Riot de machista (el 80 % de sus empleados son hombres), así como de los abusos de poder que supuestamente llevó a cabo Scott Gelb, el jefe de operaciones que lleva en la compañía desde su fundación.

Las medidas para solucionar las situaciones pasaron por contratar los servicios de algunos expertos en cultura corporativa, que sugirieron una serie de cambios como promocionar a mujeres que llevaban años en el mismo puesto o el compromiso de los directivos para enderezar el rumbo de las políticas internas.

Los cambios no han sido suficientes para 150 empleados de la oficina central que esta semana hicieron huelga a las puertas del estudio. Desde que Kotaku hiciera pública su investigación desvelando el sexismo en Riot Games, media docena de empleados han demandado a la empresa por violar la ley californiana de igualdad salarial entre géneros

Además, Scott Gelb, señalado por —literalmente— "pedorrearse en la cara", tocarle los genitales y, en definitiva, humillar a muchos de sus compañeros durante años, fue suspendido de empleo y sueldo durante dos meses. Una medida insuficiente para los amotinados, que enarbolaron pancartas dirigidas a la directiva y al departamento de recursos humanos con mensajes como "No cuesta tanto hacerlo bien" o "Sed la compañía que decís que sois". En Twitter, los simpatizantes mostraban su apoyo con el hashtag #riotwalkout.

La situación, aunque poco habitual entre los desarrolladores, está empezando a ser más visible en el sector de los videojuegos. En 2014, cien empleados de Crytek también salieron a protestar a la calle por retrasos en los pagos de sus salarios durante el desarrollo de Homefront: The Revolution, llegando a paralizar el trabajo hasta que la productora no abonó el dinero. Más recientes están las confesiones de los trabajadores de Epic Games, que confesaron extenuantes condiciones laborales para poder mantener a Fortnite como uno de los juegos más populares del momento.