Los Rubiales de EA Sports FC 24
Los Rubiales de EA Sports FC 24 / EA Sports

Los Rubiales de EA Sports FC 24

Ultimate Team añade este año mujeres, y aunque el juego todavía no está en las tiendas, ya ha recibido críticas: ¿Cómo va a ser mejor una mujer que un hombre?

No recuerdo un bochorno mayor al vivido en los últimos días. Ya sabéis: el tristemente famoso beso del presidente de la RFEF (Real Federación Española de Fútbol) a Jennifer Hermoso en la ceremonia de entrega de las medallas de oro de todo un mundial. Realmente asqueroso y si tú, la persona que estás leyendo estas líneas, no ves los motivos de tal afirmación, te aconsejo que no pases de párrafo. Tenemos otros artículos que seguro te van a gustar más.

Como Movistar eSports no es un diario de información deportiva, social o política, no voy a entrar en detalles. Seguro que tenéis un lugar mejor para conocer el nuevo despropósito diario de Luis Rubiales, su familia o adláteres. Sin embargo, en nuestra industria conocemos también de primera mano los comportamientos machistas. El fútbol y los videojuegos tienen mucho en común: los hombres nos creemos sus dueños y señores.

He asistido durante toda mi vida a comportamientos realmente dolorosos. Cuando era niño, ver jugar a una compañera al fútbol era prácticamente imposible. Las interesadas no es que no quisieran jugar, es que directamente eran expulsadas del campo por los niños. "Vete de aquí, juega con tus amigas a las muñecas". ¿Os suena? A mí sí.

Había excepciones, aunque ninguna destacable: las clases de educación física en el colegio o instituto, donde algunos profesores, de vez en cuando, preparaban un partido de fútbol y los niños teníamos que aceptar a regañadientes. O cuando el dueño del balón tenía una hermana y su madre, normalmente eran ellas, le gritaba desde el balcón: "¡Deja jugar a tu hermana con la pelota!".

En los videojuegos, el panorama era idéntico. La consola o el ordenador, como el balón, eran los regalos para ellos. Fabricantes, anunciantes y la sociedad apenas permitían que las niñas tocaran un mando. Y como con el fútbol, la razón principal de nuestro argumento era que no sabían jugar y que no era para ellas. Es la triste creencia de que somos los dueños de todo y que si hay una sola niña jugando es, para ponerlo todavía peor, porque se lo hemos permitido.

Afortunadamente, los fabricantes, la sociedad y los anunciantes han ido progresando a lo largo de los años. Hoy en día se intenta no discriminar por sexo y se enseña lo evidente: jugar a los videojuegos o al fútbol no es patrimonio universal del hombre. Pero aunque esos niños de antaño hemos crecido e intentamos —incluso a día de hoy— eliminar el machismo inculcado de nacimiento, otros no lo han hecho y continúan ese miserable legado en las nuevas generaciones.

Para este tipo de personas, la realidad nunca será suficiente para entender que una mujer puede jugar al fútbol o a los videojuegos y, para empezar, da igual cómo lo hagan. Pueden ser peor, igual o mejor que ellos. La destreza no debería ser valorable en ningún caso, pero como encima sean mejores que ellos, su indigencia mental les provoca un cortocircuito. Las chicas siempre serán inferiores y tienen un objetivo claro en la vida: complacer al hombre. En su retorcida cabeza, las mujeres de la selección de fútbol no han sido campeonas, sino campeones, porque quién eres tú para decir lo contrario si Rubiales y Jorge Vilda, el seleccionador, son hombres.

Es exactamente lo mismo que ocurre en el fútbol virtual. En concreto en la saga FIFA, que está a pocos días de un cambio radical y ser conocida como EA Sports FC. La desarrolladora ha integrado poco a poco a las mujeres en su juego. Comenzó añadiendo varias selecciones y en la última entrega, cuando llegue a las tiendas, habrá cartas en Ultimate Team que lleven el nombre Alexia, Aitana o Sam Kerr. Ya hay gente mostrando en redes que prefiere clavarse bambú bajo las uñas a controlar a una mujer en un videojuego.

Para sorpresa de nadie, no han tardado en mostrar su repulsa ante ello. Tras el anuncio de la integración aparecieron las primeras quejas, pero el grueso permaneció en silencio hasta conocer las medias de sus cartas. Amenazados por el 91 otorgado a Alexia Putellas, han salido en manada a mostrar su disgusto: "EA Sports se ha cargado FIFA", dicen unos. "No lo pienso comprar", otros. Y lo mejor de todo: "Se han cargado el realismo". Yo me pregunto: si Irene Paredes no puede jugar junto a Mbappé y Haaland, ¿qué demonios es eso de juntar a Pelé, Garrincha y Vinicius Jr?

Tristemente, su argumento no termina ahí. De hecho, lo que más les carcome es que Alexia tenga una carta mejor que la de Kevin De Bruyne, por poner solo un ejemplo. Volvemos a lo de antes: ¿Cómo es posible que una mujer sea mejor que un hombre jugando al fútbol (o a los videojuegos)? Esa es la pregunta que se hacen los Rubiales de EA Sports FC mientras se agarran la entrepierna. Tampoco van a dimitir. Tenemos que echarlos.

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