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ElmilloR en el Face to F4C3 que le realizamos en Movistar eSports
ElmilloR en el Face to F4C3 que le realizamos en Movistar eSports / Movistar Esports

Dalas Review y ElmilloR: la polémica como forma de vida

La fina línea entre el humor y el mal gusto se vuelve -para algunos- borrosa cuando tienes a cientos de miles de seguidores pendientes de cada palabra que publicas. Ya sea con astucia o por simple imprudencia, hay quien saca rédito de esa estrategia.

Dicen que se tarda toda una vida en construir una reputación y solo unos instantes en destruirla. Es un refrán válido cuando tu popularidad se basa en el prestigio, que no es lo mismo que la notoriedad. El prestigio es una forma de reconocer que algo que haces o dices está bien, construyes positivamente en un campo y se te respeta por ser, por ejemplo, una autoridad en determinado tema.

Es compatible ser una autoridad en tu área profesional y estar al mismo tiempo incapacitado para sentir la más mínima empatía. Grandísimos deportistas han tirado su carrera por la ventana por ser unos tarugos sociales, ganadores del premio Nobel se han quedado más solos que la una por sus opiniones impopulares, y por supuesto hay ejemplos de trashtalkers en los esports y en el panorama influencer de personas que prácticamente hacen de la provocación una forma de vida.

Elm 'ElMillor' Chertó es uno de ellos. Tirando de lo más básico, va tan lejos en su narcisismo de ponerse de nick "El Mejor" en catalán, pero tener la autoestima alta nunca ha sido un impedimento para nada, más bien al contrario. Es el autoproclamado "mejor jungla de España", y nadie duda de su talento en League of Legends. Su habilidad es tan clara como su vanidad.

Más allá de la idea que él tiene sobre sí mismo, y que honestamente solo conocerá él, su imagen es la de un fanfarrón: "no soy pro porque no quiero y porque gano muchísimo más siendo streamer", ha dicho en innumerables ocasiones, y esa transparencia comunicando sus pensamientos la enarbola como bandera identitaria. "No tengo tapujos a la hora de hablar ni marcas que me limiten", dijo en una reciente entrevista con Tiparraco.

Hay ejemplos de jugadores profesionales muy jactanciosos y además muy exitosos: Konstantinos 'FORG1VEN' Tzortziou-Napoleon ha hecho del trashtalk su marca de identidad, y hasta el buenazo de PashaBiceps ha sacado en ocasiones su literal músculo para amedrentar a sus rivales. Y si queremos agresividad buenrollera, ahí está Ocelote, que jamás traspasa la barrera de dar espectáculo en sus afrentas.

ElMillor es diferente por un motivo básico: sus impopulares opiniones van más allá de su ámbito de actuación habitual. No lo decimos nosotros, lo dice Riot Games al haberle prohibido en numerosas ocasiones la presencia en eventos o banearle la cuenta por considerar que es un elemento "tóxico" dentro de la comunidad. 

Potente palabra donde las haya, que queda patente a la hora de ridiculizar asuntos, digamos, fuera de lugar. A los que no le siguen la broma con su tuit de Gamergy los llama "hipócritas", obviando en sus mensajes y en su humor que una parte de las personas ingresadas en IFEMA corren serio peligro de muerte. Esa sí que es es una palabra potente.

Es de justicia señalar que los creadores de LoL también le han invitado a otros eventos, ya que con su peculiar estilo de entender este mundillo también arrastra a un montón de seguidores. Son muchos menos que los que suma el hasta hace unas horas su antagonista eventual: Dalas Review.

El canario no solo roza los diez millones de seguidores en YouTube, sino que ha escrito tres libros de ficción con cierto éxito. Ambos son hitos reseñables para un chico de 26 años, que ya muchos querrían, pero su camino hasta la cima está mucho más plagado de polémicas que el de ElMillor.

No hay cifras oficiales de 'haters' de Dalas, aunque se cuentan por decenas de miles los comentarios que le acusan de machista, su canal está plagado de vídeos de "Era amigo de X pero ya no porque es un tal y cual" y se le negó su participación en Karmaland porque… en fin, qué más da. Se le negó y punto, es un detalle minúsculo en su largo expediente.

También ha sido el único youtuber español de su calibre en pasar por los tribunales para rendir cuentas sobre acusaciones de malos tratos, ciberacoso y abusos sexuales en varios juicios, ahí es nada. Importante: las causas siempre han sido archivadas, y aun así han dado para alimentar las excusas de aquellos que quieren atacarle. Con poca fortuna, hay que añadir.

Dalas no se amedrenta nunca, y utiliza las plataformas que tiene a su alcance para hacer mucha publicidad de lo que, por estadística, la mayor parte de los afectados por temas similares llevan con discreción. Eso de denunciar, hablar de lo mal que te llevas con tu ex o ir a juicios como acusado no es plato del gusto de nadie, y él asegura que alguien en su situación "se habría suicidado ya". Otro ejemplar canto a la vida.

Las cifras que mueve Dalas Azahar Blanco son excepcionales, como también lo son las respuestas airadas que, con mayor o menor fortuna, provoca en compañeros de profesión. Una de las voces más críticas es la de Revenant, otro youtuber especializado en videojuegos, que ha llegado a "calumniar gravemente" (palabras del aludido) a Dalas. Cómo no, hubo una denuncia por parte del ofendido. Una de tantas, añado.

Revenant aduce que sus insultos son "bromas", y en una retransmisión de ayer en Twitch (la más vista por delante de Tyler1, TFue o ElRubius) sacaron a relucir toda su dialéctica para dar más vueltas al asunto primordial: la polémica da visitas, por muy vacía que sea la misma. 

La de ayer precisamente hacía eco entre los interlocutores por su inmensa intrascendencia, una especie de pelea de patio de colegio donde el "y tú más" era el argumento más desarrollado. Por si hace falta recordarlo, esto es una opinión, claro.

 

El inesperado moderador de todo esto era ElMillor, de lo que se pueden hacer muchas metáforas pero vamos a evitar la tentación con un hecho: Elm se reía hace solo dos semanas de Dalas al hacer donaciones troll durante uno de sus streams. Dicho de otra manera, estaba tirando dinero a la basura por fastidiar a otro, mientras pedía suscriptores para su canal en YouTube. Por cierto, dicho canal tiene una historia digna de Stephen King, pero ya si eso otro día.

Ayer, quien esperara una carnicería verbal entre ambos se quedaría muy decepcionado, porque reinó contra todo pronóstico el buen rollo y hasta un punto de conexión personal. Quizá hasta es comprensible en este jaleo muchas veces absurdo, conociendo el perfil de los protagonistas.

Habrá quien vea en todo esto un entretenimiento diferente y aquellos que aprovechen sus salidas de tono como un motivo para echarse unas risas, algo así como los que se ponen recopilaciones de accidentes de tráfico en YouTube mientras pasan el rato. Un "ojalá nunca me pase a mí esa desgracia" o "jamás tenga ese despiste", pero al mismo tiempo, "ya que está ahí, pues lo veo", por muy horrible que sea el espectáculo.

El problema más grave es que cuando constantemente eres un transgresor, corres el peligro de convertirte en un infractor, y eso tiene muy poca gracia.

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